“La conquista de América”, se fragua una colisión entre dos mundos que cambiara el curso de la historia.

“La conquista de América” representa el choque entre dos civilizaciones que redefinió el curso de la historia mundial. Este evento, en el que convergieron el Viejo y el Nuevo Mundo, es una de las páginas más significativas en el devenir de la humanidad.

Hernán Cortés, figura emblemática de este período, personifica el espíritu aventurero y conquistador que caracterizó a aquellos que se aventuraron al Nuevo Mundo. Su célebre adagio “Más vale morir con honor que deshonrado vivir” encapsula la esencia de una época fascinante, donde la búsqueda de riquezas y títulos nobiliarios motivaba a los intrépidos exploradores europeos a abandonar su tierra natal en busca de nuevas oportunidades en las tierras recién descubiertas.

En este articulo nos enfocaremos en el arribo de Hernán Cortés a América, sus enfrentamientos con los mexicas y, posteriormente, en la expedición encabezada por Pedro de Alvarado y sus hermanos, con especial énfasis en los acontecimientos que tuvieron lugar en el territorio hoy conocido como Guatemala, una región de suma importancia estratégica para la Corona española y la fundación de sus asentamientos coloniales.

 

La llegada de Hernán Cortés a América.

 

El desembarco de Hernán Cortés en tierras americanas data del año 1504, cuando, con apenas veinte años, emprendió su viaje hacia la isla de La Española, actualmente República Dominicana y Haití, donde se desempeñó como funcionario colonial. Posteriormente, se unió a la expedición de Diego Velázquez para conquistar Cuba en 1511, forjando así sus primeras experiencias en la empresa colonizadora. Su habilidad política y militar le granjeó el favor de Velázquez, quien lo nombró alcalde de Santiago y le otorgó tierras, consolidándolo como un hacendado en ascenso.

En 1518, Diego Velázquez, entonces gobernador de Cuba, designó a Cortés como líder de una expedición para explorar y asegurar nuevas tierras en el continente americano. A pesar de las tensiones y desavenencias con Velázquez, Cortés prosiguió con la expedición desafiando las órdenes del gobernador.  La expedición tenía como objetivo ser un refuerzo, sin embargo, Cortés tendría otros planes, pues su objetivo era volver la expedición en una empresa de conquista.

Con una flota de once barcos, quinientos hombres y un contingente de caballos y artillería, financiados en su mayoría por él mismo, Cortés arribó a las costas de México en 1519, específicamente en la región de Tabasco, donde se enfrentó y derrotó a los indígenas locales, rápidamente estableció alianzas con varias tribus indígenas que eran enemigas del Imperio mexica, como los totonacas y tlaxcaltecas, en estas batallas recibió a la esclava Malintzin (Malinche), quien se convertiría en su intérprete y consejera, dándole también un hijo el cual fue reconocido por Cortés.

Avanzando hacia el interior, Cortés llegó a la majestuosa Tenochtitlán, la capital del Imperio azteca, donde fue recibido por el emperador Moctezuma II en noviembre de 1519. Moctezuma II fue elegido emperador en 1502, demostrando gran valor y dotes de estratega, había sido criado para ser líder, algo que demostró en sus años de emperador, conquistando varias tierras de pueblos vecinos y contando en sus palmares con importantes victorias militares.

A pesar de los intentos Iniciales de Moctezuma por apaciguar a los recién llegados con obsequios, las tensiones entre ambos bandos se agudizaron rápidamente. En 1520, Cortés se vio obligado a regresar a la costa para enfrentar una expedición punitiva enviada por Velázquez, dejando a Pedro de Alvarado al mando en Tenochtitlán, este ordenó una brutal represión conocida como la masacre del Templo Mayor, donde cientos de nobles mexicas fueron asesinados durante una ceremonia religiosa. Este acto exacerbó las tensiones entre mexicas y españoles precipitando una rebelión generalizada en la ciudad, complicando así el avance de los españoles.

Aun con los reveses sufridos Cortés regresó a Tenochtitlán, sufriendo consigo la derrota y expulsión de la ciudad en la batalla conocida como la “Noche Triste”. Sin embargo, reorganizó sus fuerzas y, con el apoyo de sus aliados indígenas, sitió Tenochtitlán. La ciudad cayó finalmente el 13 de agosto de 1521, marcando el colapso del Imperio azteca, imperio que en su apogeo llego a contar con aproximadamente 20 millones de habitantes, imagina la organización que esto requiere para la época, teniendo en comparación a la España coetánea con aproximadamente 5 millones de habitantes.

Tras la conquista de Tenochtitlán, Cortés fue nombrado gobernador y capitán general de la Nueva España. Continuó explorando y consolidando su poder y autoridad sobre el territorio recién conquistado, pero enfrentó desafíos políticos y acusaciones de abuso de poder. En 1528, fue llamado a España para defenderse ante el rey Carlos I, quien lo confirmó en sus títulos, pero limitó su poder.

 

La Expedición de Pedro de Alvarado a Guatemala

 

Pedro de Alvarado, noble y uno de los principales lugartenientes de Cortés, desplegó su destreza militar en la expansión del dominio español en América Central.

Participó en la batalla contra los tlaxcaltecas liderados por Xicohténcatl. Tras una feroz resistencia, Xicohténcatl se rindió bajo la presión de su padre, el tlatoani de Tizatlán. Como parte del acuerdo de rendición y siguiendo las costumbres mesoamericanas, se pactaron matrimonios entre los capitanes Pedro y Jorge de Alvarado y dos princesas tlaxcaltecas, hermanas de Xicohténcatl. Pedro se casó con Tecuelhuetzin, bautizada como doña Luisa, y Jorge con Xicot, también bautizada como doña Luisa. Estos matrimonios fueron polígamos según el rito indígena, permitiendo a los hermanos casarse posteriormente por el rito católico. Pedro se casó dos veces más, y doña Luisa permaneció a su lado hasta su muerte. Producto de este matrimonio Pedro de Alvarado conto con el apoyo de varios miles de hombres tlaxcaltecas quienes fueron de vital importancia para sus futuras expediciones y conquistas.

En 1523, Alvarado fue enviado por Cortés para conquistar las tierras al sur de México, incluyendo lo que hoy se conoce como Guatemala. Acompañado de sus hermanos y un grupo de soldados españoles, Alvarado emprendió una serie de expediciones para someter a las diversas tribus que habitaban esta región, esto en conjunto con indígenas tlaxcaltecas y cholultecas quienes aportaron significativo apoyo para con el Tonatiuh, que significa el Sol en lengua náhuatl, apodo que le fue dado a Pedro de Alvarado. Por lo anterior podemos entrever que la conquista que vendrá en Guatemala será hispano-mexicana, recordamos esto hasta en el nombre -Guatemala-, que deriva del náhuatl que significa “lugar de bosques o de muchos árboles”.

La conquista de Guatemala no fue una tarea fácil, se enfrentaron a diversos desafíos, desde la geografía montañosa y la resistencia feroz de las tribus locales, como los k’iche’, los kaqchikel y los tz’utujil. No obstante, Alvarado y sus hermanos lograron establecer su dominio mediante una combinación de diplomacia, fuerza militar y estrategias de alianzas con algunas tribus locales. Es importante mencionar que las enfermedades traídas por los españoles jugaron un papel importante en la conquista de América, algo que los españoles de la época desconocían, no se conocía de microbiología en el siglo XVI, más notaban con asombro como sus enemigos morían y morían ante un enemigo mortal e invisible, dándoles una ventaja considerable junto a la tecnología militar alcanzada por el viejo mundo, la cual ya contaba con la pólvora, a ello se suma la domesticación de animales, como el caballo y el perro, que brindaron ventajas claves para la conquista.

Uno de los eventos más significativos durante esta campaña fue la batalla de El Tejar en 1524, donde Alvarado derrotó a las fuerzas k’iche’ y consolidó el control español sobre el Altiplano guatemalteco. Posteriormente, Alvarado fundó la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, que se convirtió en el centro administrativo y político de la región, esta ciudad, ubicada originalmente en Iximché, fue trasladada al valle de Almolonga por el constante asedio de los indígenas y posteriormente al valle de Panchoy después de ser destruida por desastres naturales.

En el año 1527, emprendió un viaje hacia España con el propósito de sostener un encuentro con Carlos I, monarca del vasto imperio español. Este encuentro marcó un punto culminante en su carrera, pues en el fue honrado con los prestigiosos nombramientos de gobernador, capitán general y adelantado de Guatemala por parte del emperador, distinciones que superaron en trascendencia cualquier logro alcanzado por Hernán Cortés en la Nueva España.

La conquista de los Cuchumatanes entre 1529 y 1530 fue de mayor dificultad tanto por la topografía del terreno y la resistencia férrea de los pueblos chuj, q’anjob’al, ixiles y uspantecos. En 1529, los españoles, liderados por Gaspar Arias y luego Francisco de Castellanos, finalmente sometieron a estos pueblos mediante asaltos y marcando a los sobrevivientes como esclavos.

La colonización de Guatemala implicó la implementación de diversos mecanismos de dominación, como el requerimiento de Palacios Rubios, las encomiendas y los repartimientos, que sometieron a los indígenas a la autoridad española y los obligaron a trabajar en condiciones de servidumbre, condiciones similares a la esclavitud. Sin embargo, figuras como Fray Bartolomé de las Casas y otros dominicos abogaron por una conversión pacífica de los nativos y la protección de sus derechos, sentando las bases para la creación de comunidades indígenas libres. Fray Bartolomé de Las Casas consiguió que los nativos de Tuzulutlán fueran vasallos de la Corona, no encomendados, fundaron el pueblo de Rabinal y lograron la pacificación de la región, renombrada como Verapaz en 1547.

En 1542, las Leyes Nuevas promulgadas por Carlos I abolieron la esclavitud indígena, marcando un hito en la lucha por los derechos humanos en el Nuevo Mundo. La Audiencia de los Confines, establecida en 1542 y trasladada a Antigua Guatemala en 1548, administró la región hasta ser suprimida en 1565. En 1570, con la nueva Audiencia de Guatemala, comenzó la época colonial, consolidando la autoridad española y caracterizada por el esplendor de Santiago de los Caballeros, parte del Reino de Guatemala y a su vez del Virreinato de Nueva España, dando paso al florecimiento del arte, la cultura y la religión en la región.

En suma, la conquista de América y la colonización de Guatemala representan capítulos fundamentales en la historia del continente americano, marcados por la interacción entre culturas, la lucha por el poder y la construcción de un nuevo orden social y político en el Nuevo Mundo.

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