El fentanilo en el centro de la geopolítica

 

 

 

 

El fentanilo en el centro de la geopolítica

 

I. El fentanilo en cuanto problema de salud pública.

II. Drogas.

a) contexto histórico y social.

b) Contexto histórico y geopolítico del opio en la era contemporánea.

c) geopolítica actual y ámbito de localización.

III. Guatemala y el fentanilo, perspectiva general, soluciones.

 


I. El fentanilo como salud pública. La epidemia de los opioides.

Mucho se está hablando del fentanilo, una droga que está matando a más de 150 personas al día en los Estados Unidos, pero… ¿Qué es esta sustancia y por qué es tan importante?

Lo primero que hay que decir es que el fentanilo es un opiáceo sintético, sintetizado en Bélgica en la década de los sesenta del siglo pasado como sustituto de la morfina, cien veces más potente que ésta. Pocos años después, en la década de los noventa, un opioide sintético -la oxicodona- fue comercializado en EE.UU. con el nombre de OxyContin de la farmacéutica Purdue Pharma para tratar, en principio, a pacientes con severos dolores crónicos muchos de ellos terminales o con cáncer.

Esta farmacéutica maniobró en la FDA para que este medicamento, que ellos publicitaban asegurando que no era adictivo, pudiera ser vendido de forma más libre para tratar cualquier tipo de dolor, sin hacer nunca mención alguna del altísimo grado de dependencia que creaba.

Este error catastrófico e histórico de la FDA dio origen e inicio a la epidemia de los opioides.

A finales de esa década el medicamento OxyContin era el más vendido en EE.UU. con millonarias ganancias para Purdue Pharma gracias a que miles y miles de pacientes con dolores leves se hacían adictos a esta sustancia. Al final la justicia norteamericana llevó a juicio a la familia Sackler propietaria de Purdue Pharma, condenándolos por las maniobras perversas de ocultación de los efectos, así como las prácticas espurias de promoción y venta. No obstante, después de haberse convertido en una de las familias más millonarias del país a costa del inmenso sufrimiento de millones de personas.

Tras las restricciones a la venta del OxyContin tras el escándalo, muchas de las personas que ya padecían la adicción buscaron otro medicamento sustitutivo, y aquí es donde aparece el fentanilo. La compañía farmacéutica Insys Therapeutics en el 2012 comercializó el Subsys un medicamento cuyo principio activo es el fentanilo. Mediante vacíos legales, mala praxis en las prescripciones y una ingente campaña de sobornos a médicos -que copiaba la que hiciera Purdue Pharma años atrás-, la compañía logró que esta sustancia altamente adictiva se logrará vender sin muchas dificultades logrando beneficios en bolsa en el año 2013, apenas un año después de la comercialización, del 600% y provocando una catástrofe sanitaria en EE.UU. sin parangón además de una crisis de seguridad de repercusiones globales.

Cuando a finales de la década comenzaron las autoridades a establecer restricciones a su venta ya era demasiado tarde para muchos adictos, cuyos síndromes de abstinencia presentaban cuadros severos y entonces… empezaron a recurrir al mercado negro para conseguir su dosis entrando en el juego los carteles de la droga

Todo este gigantesco despropósito fue posible porque además hubo senadores y congresistas que apoyaron la falta de regulación y supervisión por parte de la administración,  gracias a las generosas donaciones que las compañías farmacéuticas daban a las campañas de los políticos que les apoyaban.

No obstante toda esta emergencia, EE.UU. sigue hoy ensayando y aprobando opiáceos sintéticos aún más fuertes, como el Dsuvia, diez veces más fuerte que el fentanilo, mil veces más que la morfina.

 

II. Drogas.

 

a) Drogas, contexto histórico y social.

Las drogas han existido en todo tiempo y lugar, de hecho, podemos decir que todas las civilizaciones han tenido sus drogas. Éstas han estado presentes en diferentes ámbitos de la realidad del ser humano que ha buscado, como parte de su subjetividad intrínseca, estados alterados de conciencia, trances, las más de las veces asociadas a ritos religiosos iniciáticos, como trascendencia espiritual, dotes adivinatorias o comunión con la deidad; y también de uso recreativo y medicinal.

Aunque es problemático cifrar la aparición de drogas en nuestros antepasados del pleistoceno, hay evidencia de que el uso más antiguo de drogas fue por parte de los curanderos bosquimanos, concretamente de una planta potencialmente alucinógena llamada kaishe.

En nuestro ámbito occidental, es famoso el templo de Apolo en Delfos en la antigua Grecia, los misterios de Eleusys, donde la pitonisa y los congregados tomaban un brebaje a base de centeno que contenía cornezuelo que era el que provocaba los episodios alucinógenos.

O el caso del peyote en Mesoamérica o la ayahuasca en la región andina.

Hay evidencia del uso de cannabis en las tierras ribereñas del Mediterráneo desde la edad de Piedra y del uso de la amapola del opio alrededor del IV milenio en Europa. De hecho, del alcohol -y podemos considerar éste como una droga-, hay evidencia de su uso recreativo en las civilizaciones sumeria y egipcia, aun cuando en el caso de las civilizaciones de América, tuviera un papel más religioso. También tenemos ejemplos del uso político y militar de las drogas, el caso más emblemático el de la secta de los nizaríes, los ismaelitas, el famoso Viejo de la Montaña de las crónicas medievales, la secta de los hashshashin, “los consumidores de hachís” y de ahí el término árabe ḥassasin de donde viene nuestra palabra “asesino”, por aquellos fanáticos religiosos que bajo el efecto de la droga cometían crímenes políticos

Pero entre los episodios históricos más infames y que nos conecta con el tema del fentanilo, están las terribles guerras del opio.

 

b) Contexto histórico y geopolítico del opio en la era contemporánea.

 

Hay quienes afirman que el fentanilo no es sino el protagonista de la Tercera Guerra del opio.

¿Pero… que fueron las guerras del opio?

Se conoce como las guerras del opio a dos conflictos bélicos que involucraron al imperio chino y el británico, el primero entre 1839 y 1842 y el segundo, entre 1856 y 1860, y que tuvo como objetivo forzar la venta del opio en China por parte de los comerciantes ingleses, en uno de los episodios más infames y vergonzosos de la historia mundial.

A finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX en China, el consumo de opio para fumar pasó de las élites chinas que habían desarrollado ceremonias elaboradísimas para el consumo con unas pipas específicas a trascender a otras clases sociales.

La simple diversión para pasar el rato relajándose, pronto se convirtió en una adicción en masa donde los adictos, dejaban de trabajar, abandonaban a sus familias y así mismos sufriendo síndromes de abstinencia, llevando al país a la ruina social. Alarmado, el emperador Dao Wang decretó la prohibición del comercio de opio que explotaban con suma avaricia los mercaderes británicos. Para ello, el Imperio británico, sin duda el más depredador y genocida de cuantos han existido, destinaba amplias zonas de su posesión en la india, en Bengala donde hacían cultivar la adormidera a los campesinos locales a precios insignificantes, transportándola luego a China donde la vendían a precios exorbitados.

El emperador de la China llegó a escribir a la reina Victoria de Inglaterra apelando a su moralidad, pues el comercio, venta y consumo del opio estaba prohibido en el propio Reino Unido. Sin duda el emperador desconocía que era la propia reina la jefa del cártel, y su familia, la familia real británica, la mayor accionista en este miserable comercio.

Por cierto, que los británicos fundaron el banco HSBC, precisamente para comercializar los pingues beneficios de la venta de esta sustancia que arruinaba la vida de centenares de miles de infortunados chinos.

El intento del emperador de negar el acceso a los comerciantes ingleses con opio y la consiguiente pérdida de mercado, hizo que desde Londres se enviara una flota con la intención de bombardear los puertos continentales chinos.

Esta Primera Guerra concluyó con el Tratado de Nankín en virtud del cual China se comprometió a pagar las reparaciones oportunas y cedía la isla de Hong Kong al Reino Unido y que fue una colonia hasta 1997.

En 1856 tuvo lugar la segunda guerra del opio y esta vez, los británicos fueron acompañados en esta infamia por los franceses. El ejército chino, si bien numeroso muy poco eficiente, nada pudo hacer contra la superior tecnología militar occidental y fue una vez más derrotado y el país obligado a firmar el Tratado de Tianjin, por medio del cual el emperador accedió a pagar indemnizaciones y a legalizar el comercio del opio en su territorio.

 

c) Geopolítica actual y ámbito de localización.

 

Hoy en día, estamos viviendo una reedición de aquellas guerras solo que los actores están, parcialmente, intercambiados.

El fentanilo ha escalado, de ser un problema interno para EE.UU. a convertirse en un elemento geopolítico y estratégico más que se suma a la pugna chino – estadounidense entre las que se encuentra la guerra comercial, la crisis sobre Taiwán y el veto norteamericano a la exportación de microchips de última generación.

China es el principal proveedor de los precursores que se utilizan para sintetizar esta droga barata y potente, y que son enviados a México para su posterior reexportación al país del norte.

El control del mercado del fentanilo es una de las claves del enfrentamiento a muerte entre el cártel de Sinaloa y el cártel de Jalisco Nueva Generación, las dos principales organizaciones criminales del país, y que, por su potencia, desafían al estado mexicano desestabilizándolo. Y en EE.UU. el año 2024, año electoral, la preponderancia de este problema va a escalar a primera magnitud habida cuenta, de que, en las elecciones presidenciales, especialmente para los candidatos republicanos desde Nixon en 1969 o Reagan en 1981, la guerra contra las drogas es un asunto capital.

Por otra parte, la estrategia antidrogas del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, más preocupado en echar la culpa de los males que aquejan a su nación a terceros actores que asumir sus propias responsabilidades, y que ha pasado del combate frontal al narcotráfico de los anteriores gobiernos, a una política de diálogo llamada “abrazos, no balazos”, no sólo ha ralentizado la colaboración con la DEA, sino que ha empeorado, si cabe, el problema haciendo de la ruta que conecta Tijuana con san Diego, el eje principal del tráfico de esta sustancia.

Y es que el fentanilo no es ajeno a la colaboración de China con EE.UU., sufriendo, al respecto, los vaivenes de la política exterior de ambos países. Cuando la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosy viajó a Taiwán a comienzos de agosto del 2022 desató las protestas del gigante asiático que anunció una moratoria en su colaboración antidrogas con el país norteamericano. Y por si todo esto no fuera suficiente, la vuelta de los talibanes a Afganistán supuso que este país, el mayor productor de adormidera del mundo, viera como sus plantaciones eran erradicadas llevando a una escasez mundial de heroína, sustancia que comenzó a ser sustituida por el fentanilo en los mercados ilegales, pues requiere mucha menos mano de obra, dinero y tiempo en producirse.

 

III. Guatemala y el fentanilo, perspectiva general, soluciones.

 

Guatemala, por su situación geográfica en el Triángulo Norte, está siendo afectado ya por las inercias del tráfico del fentanilo.

La pugna por el control de este comercio que ya está originando una guerra entre los carteles del narcotráfico, sin duda traerá a Guatemala un incremento de la violencia asociada. Si ya de por sí el estado era débil, la administración de Giammattei, la más corrupta e ineficiente del periodo democrático, ha conducido al país a un estado de crisis sistémica en todas las instituciones del estado encargadas de la seguridad.

Por otro lado, se prevé que ciertos sectores sociales, jóvenes con toda seguridad, se vean afectados por esta fase de la epidemia de opiáceos, con el problema añadido de que Guatemala, como ya se vio con la pandemia del covid, apenas cuenta con un sistema de salud pública digno de llamarse de tal modo.

Y al final de todo, está por verse cuál va a ser la reacción del gobierno del presidente electo Bernardo Arévalo, cuya futura política está llena de incertidumbres al respecto, más aún, cuando ha manifestado su proximidad con AMLO y los otros líderes del grupo de Puebla, que si por algo son conocidos, es por su manifiesta incapacidad, cuando no tolerancia, a la hora de combatir la plaga de estupefacientes.

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